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Monologo para Liz...

  • 20 nov 2013
  • 2 Min. de lectura

Y haciendo play back de tu último año de existencia, viene un absurdo sin sentido, un montón de puntos muertos, quimeras e ilusiones que prolongaron rápidamente tu existencia y como su luz fue tan intensa se apagó justo antes de que pudieras adaptar tu pupila a su brillo, llenando de nada el vacío, la reafirmación que el final hace un año definirlo al cerrarlo con un punto.

Después de todo es simplemente un bonus track de la existencia, que se ensaña en jugar contigo, en mostrarte que es posible lo imposible, pero que después de todo no deja de ser lo que es: un simple imposible.

Pedro Calderón (porque hasta en los textos lees su nombre) tenía razón "la vida es un sueño y los sueños, sueños son" y ¿Para qué despertar? Sigues pasando noches en vela, dudando de la realidad de tu dolor, sospechando que es un medicamento que te hace pensar que estas deprimida y viene el cantante y de dice que solo estas distraída... tic, tac, pasa el tiempo, tú sabes que hace un año vives un bonus track, porque justo al estar decidida a poner punto final viene el caballero de falsa armadura y te salva la vida con una palabra, te llenas de ilusiones, basta una sola chispa para encender tu imaginación.

Te entregas a la vulgaridad y trasendentalidad que te dan la oxitocina, dopamina y serotonina, para luego perder lo que nunca tuviste, lo que nunca tendrás, porque tu lugar en el mundo es la contemplación, no la realización de eso que tan solo debes contemplar, y entre más intentas demostraste lo contrario sos más consiente que estas totalmente sola entre un montón de gente, que puedes gritar y nadie te oye porque aunque el ruido es aterrador el silencio es infinito.

Corre a esconderte detrás de mí. ¡Tú! corazón cansado ya de despedidas, vuelve como los punkeros de nuevo a esta calle sin salida, y sigues con el impulso de correr, pero, ¿hacia dónde? cuando en el fondo deseas quedarte en tu mundo imaginario.

Pobre niña, le han matado sus unicornios y pintado de negro su príncipe azul y ella apenas se da cuenta... habrá que entenderla, eso de tener la luna por cerebro debe ser difícil, como te pareces a Alicia: te han expulsado al país de las maravillas, expulsada a la realidad, y tú ni supones, ni piensas, no encuentras camino hacia la tierra de Oz, descubres que tu príncipe fue solo el hermano gemelo de Maritornes.

Consiente del absurdo de su existencia, quieres renunciar a luchar contra los monstruosos molinos y decide volver a su sueño, porque ante la angustia solo es preciso escribir, gritos desesperados que nadie leerá...

Fotgrafo: René Gröebli

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