Yo vivo en un pueblo podrido
- 29 feb 2016
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Tal cual lo dice la canción del Cuarteto de Nos “yo vivo en un pueblo podrido, en donde todo está podrido”. Pareciera que cuando escribieron esa canción pensaban no en el pueblo imaginario que ellos nombran en sus entrevistas, cuando les indagan sobre las letras de sus canciones, sino en el país esquinero de Latinoamérica.
Hace rato que las cosas en este país vienen en decadencia. De hecho, uno de los espacios de esta página, está dedicada a mostrar lo lindo de este país, iniciando por el infierno de ciudad donde vivo. Hablo de infierno en relación al clima al que muchos se refieren cariñosamente como cálido. El objetivo es simple: encontrar lo lindo entre lo que parece indeseable, pero también es cierto que no puedo seguirme creyendo la falacia esa de que “este es el país más feliz del mundo”.
Pero como mi pueblo cada día está más podrido, literalmente el significado de la palabra podrido según san Wikipedia: “está descompuesto o corrompido por la acción de diversos factores y de determinados microorganismos o está corrompido o dominado por el vicio o la inmoralidad”. Solo hablaré de la descomposición desde diciembre de 2015 hasta el momento.
1. Uno de los principales hospitales públicos de la ciudad, conocido como Hospital Universitario del Valle, o por sus siglas H.U.V está funcionando al mínimo de su capacidad.
El impacto de esta situación es que este hospital además de atender la gente que no tiene dinero para pagar los procedimientos médicos que requieren de urgencia, tal como las personas en estado de indigencia y aquellos que viven en extrema pobreza. Este hospital es uno de los mejores, pues por su nivel de especialización se encarga de atender los casos más críticos y complejos en de la zona pacifica u occidental del país.
En este sentido, los beneficiarios del funcionamiento de este hospital son los habitantes de los departamentos de: Nariño, Cauca, Valle y Choco; cuando este hospital está en funcionamiento la red de urgencias de la ciudad se siente “aliviada” puesto que la cantidad de pacientes que atiende es importante. Es decir que su capacidad es alta; allí hacen las prácticas los futuros médicos de este país y al parecer es tan bueno para esto, que vienen muchos estudiantes de medicina de otros países a hacer su práctica aquí. No solo por tener la posibilidad de encontrarse cara a cara con casos complejos en cuanto al campo médico, de los cuales podrán aprender mucho, también es porque en el H.U.V. laboran los mejores médicos de los cuales podrán seguir con certeza sus pasos.
La razón de que hace más de un año venga el hospital “entre la pila y el agua bendita” es simple: la plata que deben de pagarle se perdió, unos muy conchudos no le pagaron porque “están en quiebra” como es el caso de algunas EPS, otros hicieron magia y desaparecieron los recursos económicos, en palabras más sencillas: esa platica se la robaron.
A unos pocos habitantes de la ciudad realmente les importa esta situación, se han manifestado públicamente ante este triste hecho, que hoy un lugar tan importante para los habitantes de la ciudad, se esté convirtiendo lentamente en un hospital fantasma. De nada ha servido, el hospital sigue cerrado, la gente poco a poco pierde la fuercita que tenía para exigir la vida del H.U.V y sumisa mira con tristeza como muere, aceptando con resignación “es que se robaron la plata del hospital”, muriendo en las calles, en las salas de espera de otras clínicas, hospitales o centros de salud, o los que más resingados aún, prefieren esperar la muerte en sus casas, porque están cansados de recibir por respuestas que no se les puede atender su urgencia por falta de insumos. Si, aunque suene increíble, en el H.U.V ya no hay ni algodón, ni curitas, ni médicos, ni nada. Así que la gente se pudre a causa de sus enfermedades físicas y mentales en la ciudad, en sus hogares bajo la sombra de lo privado o la luz de lo publico en las calles, da igual, se pudré, se muere.
2. “La Feria de Cali es tradición del pueblo vallecaucano, no se puede perder la tradición, se tiene que hacer la feria, hay que ir a la feria porque somos buenos caleños y apoyamos lo nuestro ¡oíste, ve!”.
Ese es el argumento bandera de muchos “caleños patrióticos amantes de su ciudad, orgullosos de su cultura” (favor leer las comillas de manera irónica). Se abanderan de que la Feria “resalta la cultura de la salsa caleña”. Si bien es cierto que la gran mayoría de habitantes de esta ciudad bailan muy bien la salsa, y que algunos grupos de salsa nos han representado muy bien tanto a nivel nacional como mundial, es demasiado pretencioso hablar de “salsa caleña”, todos sabemos que la salsa no encuentra sus orígenes aquí, aunque sí muchos amantes a este género musical y toda su cultura.
Pasando dicha pretensión por alto, aceptando el hecho de que se resalta la salsa a través de una gran muestra de baile en donde los mejores bailarines de las diferentes academias se presentan. La mayoría de estas personas son gente provenientes de clases populares, esas que tienen que hacer rifas y vender empanadas para poder comprar la tela y que una de las mamás les haga los trajes, esos que a pulso se han hecho los excelentes exponentes de este género musical, además de someterse a largas y extenuantes jornadas de entreno, deben trabajar en cosas adicionales a su rutina de ensayos, en cualquier actividad de rebusque. Para que al final su academia le recompense económicamente muy poco en relación a la calidad y nivel de show artístico que presenta.
La razón es simple, la academia hace un contrato con Corfecali, este ente paga cierta cantidad de dinero con la cual la academia de baile obviamente, como empresa perteneciente a la creciente industrial cultural caleña, debe ganar algún lucro que le permita sostenerse y seguir creciendo como empresa, y lo demás lo repartirá entre sus artistas. En realidad es un trabajo mal pagado, como muchos otros en este país, que es ejecutado por personas que verdaderamente tienen vocación más que amor por el dinero que con dicha actividad puedan generar.
Pasemos a la parte del público asistente a los diversos eventos de la feria. Generalmente son aquellos proletarios promedio, que se sienten más millonarios que un recién ganador del Baloto, porque por estas fechas tienen el dinero de la prima navideña y del salario del mes de diciembre y siguiendo el típico comportamiento del caleño promedio en feria “hay que chicanear”, “hay que mostrar”, así para pagar ese par de botellas de whisky y las 5 latas de energizante debe juntar: La prima, el sueldo, las tarjetas de crédito y dejar algo de valor empeñado en el evento porque no le alcanzó. Hasta aquí todo va bien para los empresarios y quienes trabajan en la feria: hay clientes dispuestos a gastar a manos llenas y eso es bueno para el negocio y todos sus trabajadores.
La cosa se pudre cuando avanza la noche. Generalmente las mujeres se esmeran mucho más en estas fechas por resaltar su hermosura, cosa que según propios y extranjeros pareciera facilitársele a la mujer colombiana. Dichas mujeres la mayoría de las veces acuden a los eventos acompañadas de hombres que fungen ser sus parejas, no entraré a especular sobre el tipo de relación que exista entre estos, la linda mujer y el hombre a demostrar a toda costa su capacidad adquisitiva, incluso a riesgo de la quiebra económica.
El problema sobreviene cuando al calor de los tragos, la música y el clima propio de esta ciudad, se cruzan las miradas: las de un hombre de otra mesa que admira la belleza de la dama y hace un gesto de beber un trago en su honor, la dama que sonríe entre coqueta y sonrojada, el acompañante de la dama que obviamente se molesta al percibir los coqueteos del primer hombre mencionado, situación que da para un reclamo a la mujer, la cual hábilmente logra calmar a su acompañante, haciéndole entender que es solo una sonrisa de cortesía.
Avanza la noche y con ella la cantidad de licor que circula por el torrente sanguíneo de los asistentes, el hombre que ha tomado en honor a la bella mujer ahora se siente lo suficientemente valiente para invitarla a bailar. Así que respirando profundo y sacando pecho como cual paloma en celo, se dirige hacia la mesa de la dama, siguiendo la norma de protocolo le pide permiso al hombre que la acompaña y este preguntando a la mujer sobre el deseo de bailar esta pieza musical con el extraño, accede con una mueca extraña que por una parte concede la autorización para bailar con el extraño y por otro hace evidente su molestia por la situación.
Suena una salsa romántica, esa que se baila bien pegadito, el extraño y la bella dama comienzan su danza, este le habla muy pegadito a la oreja, la excusa perfecta es el alto volumen de la música, la mujer niega, pero así como cuando las mujeres dicen si, diciendo no. Es como un no, que en el fondo dice: insiste un poco más. El acompañante que los observa inquieto desde la mesa no aguanta más y se lanza sobre el presunto hombre coqueto y atrevido con botella en mano, se presenta un alboroto, bolletas van y viene, vidrios, gritos, todos contra todos, seguridad saca a los implicados, ambos reventados, con heridas de gravedad, urge llevarlos a un hospital, uno de ellos herido en su orgullo de macho, toma un arma de fuego y dispara en el estómago de su oponente, ambos son llevados a las clínicas correspondientes a sus EPS (Entidades Prestadoras de Salud), no hay médicos disponibles, ni camillas, ni enfermeras, todo está colapsado, sin HUV la red de salud se viene abajo. Todas las clínicas y hospitales están llenos de: pacientes atropellados por carros fantasmas, esos que son conducidos por borrachos que están tan mal que ni se dan cuenta que atropellaron a alguien, o que del golpe y del susto son conscientes de la situación y emprenden la huida; de algunos que por economizar en el trago compraron licor adulterado; otros más que por dárselas de divertidos, festivos y carnavaleros han manipulado pólvora y se han quemado; muchos que en el forcejeo por evitar el robo de sus pertenencias han sido heridos; y muchos, muchos más que por diversas situaciones propias de 5 días de rumba seguidas vividas sin la responsabilidad debida han ido a parar allí… los hombres en cuestión: el coqueto y el acompañante de la bella mujer, son atendidos demasiado tarde a causa de esta absurda cantidad de gente represada por el cierre del HUV y la irresponsabilidad de ellos mismos como ciudadanos: uno queda con secuelas para toda la vida, el otro: muere en la sala de espera del hospital, porque en la pelea su cedula se perdió y sin documento no puede ser atendido.
3. Ni hablar de la situación ambiental de los 7 ríos de la ciudad, convertidos ahora en canales de aguas sucias; la quema de los cerros; las industrias que contaminan todo el tiempo; la sobrepoblación del parque automotor; el maltrato a los animales…
Como dicen los del Cuarteto de Nos: “Y si me pregunta algún podrido ¿Por qué no te vas de este pueblo podrido? Le digo: no me hagas poner violenta y escucha lo que estoy diciendo: aquí quiero estar”


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