Ella
- 19 feb 2017
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Tranquila respiraba su ausencia, respiraba lentamente una y otra vez, tratando de sentir la vida que entraba por la nariz y salía lentamente por la boca.

Se anestesiaba cada día para no sentir, largas dosis de trabajo gratis, mal pagado o bien remunerado, daba lo mismo, lo importante era estar muy ocupada para olvidarse de sí.
Era realmente una excelente esclava moderna: trabajaba largas jornadas a cambio de no sentir nada, era reconocida porque hacia las cosas con calidad. Sin embargo ella siempre las veía mal.
Sonreía y tenía fuerzas para ver la belleza en los otros, la valentía para decir: ¡Qué guapo estas! ¡Ese nuevo vestido se te ve muy lindo! ¡Luces, esplendida hoy!
Estaba rota, pegó todas esas partes con ega, no estaba realmente bien compuesta, pero aparentemente estaba muy completa.
Sentía mucho miedo, sin embargo usaba una máscara de furia que la hacía lucir como valiente y temeraria, aunque en realidad solo estaba llena de temores y miedos.
Amaba, tenía mucho amor para dar, pero para los demás, no para sí misma, realmente no estaba dispuesta a ello… creo que realmente se odiaba.
Tenía muchas habilidades, era muy talentosa, pero como era tan perfeccionista siempre pensaba que no era buena, no era capaz, que era una mediocre y una fracasada.
Una tarde de domingo decidió que había sido suficiente, limpió su apartamento, llamó a todos los que amaba y se los recordó nuevamente, empacó sus cosas y las destinó a personas y lugares diferentes… simplemente dejó de ser.


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