Deseo de ser demonio
- 28 ago 2017
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De pronto me acecha un deseo casi incontenible nacido desde la imposibilidad misma, aparentemente tan tonto y desacertado como la materialización del mismo. Mas, no por ello dejan de arder las ganas de trasgredir toda norma. Quisiera ser súcubo para visitarte cada alba, puesto que ya vuelta demonio no me asustará infierno alguno...
Ser una súcubo me permitiría ejecutar de la mejor manera posible el deseo de poseerte desde el placer de lo corpóreo, desde la epojé de la racionalidad y la liberación absoluta del alma animal que solo quiere dedicarse al disfrute absoluto del placer, por el placer en sí mismo.

Agradable estrategia que encuentro para consumar materialmente el amor que aquel ángel ha despertado en este ser tan terrenal. Quizás sea momento de confesar que no es solo el deseo carnal el que me lleva a querer ser el súcubo que mora en su lecho cada alba, son las absolutas ganas de fusionarme en su piel mientras las almas se compenetran, siendo una sola. Nace el más profundo egoísmo en mí y te quiero solo para mí, quizás porque ya me siento solo tuya…
No es mi intención quemarnos, aunque la verdad estoy dispuesta a asumir el riesgo, sólo deseo aumentar la temperatura de mi fría piel con tu fuego. Emanas tanta luz porque dicha luminosidad nace desde lo profundo y sólo eso es lo primero que deseo, luego tu carne y finalmente tu alma… aunque mi alma ya te he dado y tu alma ya la tengo.
Es difícil para una demonia descubrirse enamorada del más hermoso de los ángeles, más aún cuando a cambio solo tengo un profundo abismo por ofrecer. Duele la ausencia, la imposibilidad de ser uno en algún momento tiende a fulminar el pensamiento, realmente me rehúso rotundamente a ser solamente recuerdo, se afianza el deseo de ser el demonio que duerme en aquel lecho…
Eres agua y de ese manantial quiero beber, si eres agua que quema, ¡que así sea!, el frío me tatúa tristeza en la piel… y si he de morir por pasar los límites y obligarnos a romper promesas, estoy dispuesta a inmolarme al sentir tu luz en lo profundo de mi ser… te ofrezco la maldad que me configura, como prueba de la voluntad de darte lo mejor de mí, pues sólo oscuridad puedo ofrecer… oscuridad a la que gustosamente renuncio ante tu presencia.


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